Viajando de Varna a Sofia me llevaron (¡vaya desvío!) a
Pamporovo, en los montes Ródope, frontera de Bulgaria y Grecia. Entre los
aperos y objetos que decoraban un restaurante tradicional búlgaro, descubrí
unas abarcas ¡exactamente iguales a las que se usan en Euskalherria!
Y me dio por dibujar Gentillak… quizá porque, para nuestra
legendaria raza de gigantes, caminar desde Euskadi y el Pirineo hasta la
antigua Tracia debió de ser tan solo... una pequeña excursión.
Cuaderno de viaje, aeropuerto de Sofia, diciembre de 2003.

